Entre las obras jurídicas que conforman el fondo antiguo de la Biblioteca de la Universidad Rey Juan Carlos, el Alphabetum juridicum de Gil de Castejón, en su edición de 1738, ocupa un lugar destacado tanto por su contenido como por su cuidada factura editorial.
Funciona como un diccionario enciclopédico de derecho que organiza alfabéticamente términos y conceptos del derecho canónico, civil, teórico y práctico. Es una fuente de inestimable valor porque recopila referencias de autores clásicos, canonistas europeos y tratadistas del derecho castellano de la época, además de ser una herramienta práctica dirigida a juristas, jueces y estudiosos en un tiempo en el que la organización sistemática del saber era clave para el ejercicio profesional.
La obra responde plenamente al espíritu erudito de la Edad Moderna: ordenar, clasificar y poner al alcance del lector un cuerpo complejo de conocimientos jurídicos. El formato alfabético del Alphabetum no solo muestra una clara voluntad pedagógica, sino que evidencia también la transición hacia métodos de trabajo más ágiles y funcionales dentro del mundo jurídico europeo.
Pero más allá del texto, esta edición de 1738 destaca por haber salido de uno de los talleres tipográficos más prestigiosos del continente: el de los Hermanos Tournes.
Aunque la portada de algunas copias indica “Coloniae” (Colonia), como la de nuestros ejemplares, en realidad fue impreso en los talleres que la familia tenía en Ginebra (a menudo denominada Coloniae Allobrogum en latín bibliográfico). Se publicó en dos volúmenes, en tamaño folio.
Activos en Ginebra desde el siglo XVI, los hermanos Tournes consolidaron una reputación internacional, y gracias a su red comercial, esta edición se convirtió en la versión estándar utilizada por abogados y magistrados en España y sus colonias americanas durante el siglo XVIII.
En el Alphabetum juridicum, el sello de los Tournes se deja sentir en múltiples detalles: la limpieza de la tipografía, el uso equilibrado de blancos, la jerarquización visual del texto y la solidez material de los volúmenes.
Conservar y estudiar ejemplares como estos nos permite comprender mejor no solo la historia del derecho, sino también la del libro y la imprenta como pilares fundamentales de la transmisión del conocimiento en la Europa moderna.